Por qué la “flexibilidad” puede ser lo menos útil que las empresas pueden ofrecer a los padres que trabajan

Durante el fin de semana del Día del Trabajo, el magnate inmobiliario Rob Speyer recibió una llamada de un viejo amigo: Michael Mulgrew, presidente de la Federación Unida de Maestros. Mulgrew tenía que pedirle un favor. ¿Podría Speyer, a través de su papel como presidente y director ejecutivo de Tishman Speyer, ayudar a monitorear y mejorar la ventilación en algunas de las escuelas públicas de la ciudad, como lo había hecho con su propia cartera de bienes raíces comerciales? Una buena ventilación podría reducir la propagación de COVID-19 en espacios cerrados como las aulas y sentar las bases para reabrir las escuelas.
“En una hora teníamos un equipo movilizado y listo para comenzar”, dice Speyer. De forma gratuita, comenzó a enviar a los empleados de Tishman Speyer a dos de los edificios escolares más grandes de la ciudad para verificar que el flujo de aire estuviera en un nivel adecuado.
Los esfuerzos corporativos como los de Tishman Speyer, para levantar la fortuna de comunidades enteras, han sido pocos y distantes entre estos últimos meses, lo cual es una pena. Los líderes empresariales tienen la oportunidad de aliviar algunas de las cargas que han recaído sobre los trabajadores estadounidenses durante la pandemia y de poner en práctica la idea a menudo adoptada de que las empresas tienen obligaciones con las partes interesadas más allá de sus inversores. Sin embargo, con mayor frecuencia se han centrado en simplemente aumentar (o, al menos, restaurar) la productividad de los trabajadores de oficina que ahora están atrapados en casa.
A lo largo de la pandemia, las empresas han acumulado ventajas para los empleados administrativos: suspendieron las evaluaciones de desempeño, alentaron a los empleados a tomar “vacaciones” e invirtieron en beneficios como bicicletas compartidas, teleterapia e incluso espectáculos de magia virtual.
Pero no es suficiente para los padres, especialmente las madres trabajadoras, que posiblemente se encuentran bajo la mayor presión en este momento.
Necesitan que sus empresas actúen como mejores ciudadanos corporativos y aboguen por políticas que aborden las necesidades diarias de los padres en todo el espectro de la nómina.
 
El contenido original de la nota fue publicado en Fastcompany.com. Para leer la nota completa visitá aquí

Published by . 10/12/2020


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