La huella digital gana terreno y reemplaza a las contraseñas de letras y números

Ante el retroceso de las claves escritas, los sensores biométricos comienzan a avanzar en el terreno criptográfico.
La tecnología que reconoce las huellas dactilares se convirtió en un elemento de seguridad muy presente en los teléfonos celulares de gama alta y media. En su lista de Predicciones TMT, la firma Deloitte indica que la base activa de dispositivos móviles equipados con estos lectores ronda los 1.000 millones. Y añade que cada sensor activo se utiliza una media de 30 veces al día y más de 10.000 millones de veces al año.
El nivel de seguridad actual de los dispositivos biométricos es razonablemente alto para la mayor parte de los usos cotidianos y ofrece un nivel de comodidad superior al de otros métodos de identificación como la contraseña, el PIN o los patrones.
Diferentes especialistas alertaron que es posible engañar a los sensores con un duplicado de la huella original. Por eso, la industria relacionada con el pago móvil quiere alternativas. Así, están los sistemas que añaden otros factores de identificación como la textura de la piel, los patrones de bifurcaciones de los vasos sanguíneos, hasta los latidos del corazón o la coincidencia del ADN.
Incluso, se está barajando la posibilidad de aprovechar los sensores de movimiento o el propio GPS para registrar los hábitos del portador. El problema es que como tiene una baja tasa de precisión, que no logra superar el 90%, deberá combinarse con otro método.
 
 

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Publicado por . 25/05/2017


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